Nosotros

La historia de Placer & Delirio


La historia de nuestra repostería está íntimamente ligada a la historia de la península de Yucatán. Todo comenzó en 1848, cuando en plena efervescencia de la guerra de castas muchas familias del interior del estado  de todas la clases sociales en un gran éxodo, fueron llegando a la ciudad de Mérida huyendo a toda prisa para salvar sus vidas de los ataques de los sublevados; dejando sus propiedades, riquezas y haciendas llevando sólo lo que sus manos podían cargar. 

Más de 4,0000 damnificados llegaron a Mérida y las haciendas cercanas, recibidos por el comité de ayuda a los damnificados encabezado por D. Juan Miguel Castro y Antonio G. Rejón ayudados por el Teniente Coronel Sebastián López de Llergo, que luego colocaban en iglesias o en casas de familias que daban cobijo a los refugiados.

La población de la ciudad creció desmedidamente, los abastos de alimentos comenzaron a escasear y lo poco que había subió de precio porque muy pocos barcos mercantes se atrevían a llegar a costas yucatecas a entregar sus mercancías. La repostería tuvo una gran baja en su producción por la falta de ingredientes, hasta que con el paso de los días poco a poco los postres de herencia colonial, que se fraguaron en las cocinas de conventos y monasterios a partir de recetas barrocas del viejo mundo comenzaron a tener un nuevo giro; ahora los ingredientes de origen europeo se iban cambiando por los que se producían en el campo yucateco y los estados cercanos, como la pepita de calabaza, harina de ramón, el cacahuate, el achiote, la canela del cuyo, camote, naranja, limón, cacao y la pimienta de tabasco, dando origen a una nueva repostería como nunca antes se había preparado.

Años después de la guerra, cuando los generales, soldados y voluntarios de las guardias civiles regresaron a casa y todo poco a poco volvía a la normalidad, probaron la nueva repostería y panadería que no esperaban conocer y les pareció un verdadero placer, que los regocijaba con una espléndida bienvenida después de pasar por grandes etapas de hambre y penurias en las costas orientales de Yucatán durante sus campañas. Al pacificarse los sublevados las familias damnificadas regresaron a sus hogares enriqueciendo y propagando su nueva gastronomía que con el tiempo se fue abandonando al olvido. 

Hoy en día sabemos de estos acontecimientos por los recuerdos que nos contaban nuestros abuelos que los habían escuchado y por el acervo histórico del estado. Ahora nos enorgullece como yucatecos poder traer de vuelta estas recetas de repostería y panadería que llenaron de placer y deleite a los yucatecos del siglo XIX, sabores que nuestras generaciones no conocen pero que estamos reviviendo con la más grandiosa aventura de gastronomía histórica y artesanal de nuestra península.

 



 

Acerca de Placer & Delirio

La historia de nuestras recetas está íntimamente ligada a la historia de la península de Yucatán. Todo comenzó en 1848, cuando en plena guerra de castas muchas familias del interior del estado fueron llegando a la ciudad de Mérida huyendo para salvar sus vidas.

La población de la ciudad creció desmedidamente y los alimentos comenzaron a escasear, la panadería y repostería tuvo un gran impacto por la falta de insumos, los ingredientes de origen europeo se iban cambiando por los que se producían en Yucatán como la pepita de calabaza, harina de ramón, el cacahuate, miel, la canela del cuyo, cacao, etc. dando origen a una nueva repostería como nunca antes se había preparado. 

Ahora nos enorgullece como yucatecos poder traer de vuelta estas recetas que llenaron de placer y delirio a los yucatecos del siglo XIX, sabores que nuestras generaciones no conocen pero que estamos reviviendo con la más grandiosa aventura de gastronomía histórica y artesanal de nuestra península.

 

 

Nuestros productos

BOMBONES

Deliciosos bombones artesanales de chocolate negro o blanco de Placer & Delirio que te asombrarán por su doble textura: una cobertura de chocolate con un 70% de cacao que esconde un corazón irresistiblemente cremoso. Atrévete a descubrir la amenidad más intensa de Placer & Delirio con gran diversidad de sabores y rellenos, para que disfrutes lo mejor del chocolate elaborado en Yucatán. 

 

 

Historia de los ingredientes principales de nuestras recetas

AZÚCAR

Describir el azúcar es meterse al mundo de la caña dulce, al comienzo el cultivo de la caña de azúcar en Yucatán se dió con fuertes restricciones administrativas que la corona había implementado para proteger la producción de sus industrias reales en sus colonias. Finalizando la época colonial, estas limitantes fueron desapareciendo y a mediados del siglo XIX Yucatán arranca una época de cultivo independiente de azúcar, con la caída del mercado cubano comenzó la gran era azucarera de Yucatán; los hacendados destinaron grandes sumas de dinero para iniciar cultivos de caña dulce que pronto comenzaron a dominar sobre la industria del ganado y la milpa.

Para 1844 se habían sembrado 102,081 mecates de azúcar en Yucatán, la producción se destinaba para hacer panela con la que se fabrica el aguardiente y para la producción de azúcar. En 1845 la producción de azúcar granulada sumaba 819,998 pesos el cual junto con el de la panela daba el 25% del producto interno de Yucatán, un poco por debajo de la producción del maíz. Antes de la guerra de castas se calculaba que la industrias producía 816,648 arrobas de azúcar, de los cuales 720,000 se usaban para el consumo del estado.


HARINA

Los ingredientes que en 1809 importaba Yucatán, procedentes vía marítima que entraban por el puerto de sisal para la industria alimentaria, era según las alcabalas de la época:

cacao tabasco, guayaquil, harina, cajeta, vainilla, vino, aceite, fideos, aceitunas, pimienta, panela, azúcar, piloncillo, garbanzos, quesos, mantequilla, vinagre, anís, canela y vino.

El consumo yucateco de mestizos, españoles, criollos, indios y mulatos no se bastaba con la producción local del campo yucateco si no que también incluían en su dieta importantes ingredientes procedentes del virreinato novohispano, la metrópoli y Cuba. Entre todas estas importaciones destacaba por su carácter, el trigo, grano de subsistencia en forma de harina y la única manera que los habitantes de la ciudad de Mérida podían adquirirlos era por medio del mercado exterior.

Entre los comestibles indispensables que llegaban de manera importada y de mayor importancia en la época colonial para la dieta de la sociedad blanca y mestiza estaban la harina y el cacao.